Ansiedad generalizada.

Cuando la preocupación excesiva se vuelve la protagonista y el eje central de la vida.

EL MOMENTO EN EL QUE DEJAS DE PREOCUPARTE POR LO QUE VA A PASAR, EMPIEZAS A DISFRUTAR DE LO QUE ESTÁ PASANDO

(autor desconocido, sabiduría popular)

Podemos ver que en las personas que sufren de Trastorno de Ansiedad Generalizada el pensamiento los absorbe, se quedan enganchados a él y cualquier cosa se puede convertir en un gran problema que acusa una gran preocupación, que llena su día e incluso su noche.

Suelen sentirse tensas, nerviosas y preocupadas, sin que puedan apartar esas cuestiones cuando trabajan o cuando realizan cualquier actividad, como podría hacer el resto de la población.

Es normal sentirse preocupado por alguna cuestión en algún momento dado, sobre todo hoy en día con las crisis laboral  y con esta cultura de consumismo e inmediatez, pero  las personas  que sufren de este trastorno, no pueden concentrarse plenamente en lo que hacen sin que esté presente la preocupación excesiva acompañada muchas veces de sensación de castástrofe, lo que les produce bastante tensión y un malestar clínicamente  significativo.

El centro de su malestar está en los continuos pensamientos que les invaden y que dan vueltas sobre sí mismos, en su frecuencia, en sus estrategias para afrontar el día y en sus creencias, porque en muchas ocasiones tienen, incluso, el convencimiento de que preocuparse es bueno, que pueden estar preparados para lo que vengan (” y si…”)

Han confundido OCUPARSE con PREocuparse.

Es un trastorno relativamente joven, anteriormente era conocido como ansiedad flotante ya que a diferencia de otros trastornos como las fobias o el trastorno obsesivo compulsivo carecía de un estímulo desencadenaste del miedo  o la ansiedad.

Las preocupaciones también pueden aparecer en la población normal y en la depresión mayor, la distimia o en algunos trastornos de personalidad, pero en este se hace central.

Por lo general cuando acuden a consulta  no saben muy bien que  les pasa, no suelen traer un motivo de consulta  definido ni específico, suelen acudir por ánimo deprimido, “baja autoestima” o porque “sufren” ansiedad, se sienten incomprendidos y el día a día le produce  nerviosismo o  se sienten irritados   y demandan soluciones a esas manifestaciones desagradables.

“Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer. ¿Valió la pena?”

(autor desconocido, sabiduría popular)


-Algunos de los criterios que el Manual Estadístico Dignóstico de la American Psychiatric Association o DSM señalan son:

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la presencia de ansiedad y de preocupaciones excesivas e incontrolables sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.

El individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.  La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas

(1)  inquietud o impaciencia

(2)  fatigabilidad fácil

(3)  dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco

(4)  irritabilidad

(5)  tensión muscular.

(6)  alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)

Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.


Los aspectos que hay que trabajar en terapia:

Suelen ser la intolerancia a la incertidumbre, una sensibilidad exagerada a que se pueda producir un evento negativo, la evitación experiencial de la ansiedad, la evitación cognitiva, la evaluación y orientación que se ha hecho hasta ahora de los problemas  y las creencias “positivas” sobre las preocupaciones  que hasta ahora han mantenido la secuencia, al igual que  la baja tolerancia a la frustración.
Recuerda que ante la ansiedad hay técnicas para calmar la mente y que la terapia ayuda a organizar las nuevas maneras de afrontar la vida. Sentir la serenidad y estar en nuestro centro ayuda a cercanos y sentir nuestro agradecimiento hacia la vida.
 
 

La terapia cognitivo conductual acompañada de la práctica de MINDFULNESS  ayuda a gestionar este malestar y a reorientar y establecer el equilibrio y balance en la vida al igual que otras terapias humanistas, como El Análisis Transnacional de E.Berne, donde su estructura de los estados del Yo ayuda a centrase y afrontar las situaciones.

– Fuentes consultadas: DSM, Tratando trastorno de ansiedad generalizada de pablo Romero Sanchez y Aurora Gavino Lázaro.

CARPE DIEM 🙂

About the Author:

Psicóloga terapeuta. Psicoterapia y Mindfulness. Constelaciones familiares, eneagrama, gestalt, ineterconductismo y terapias de liberación emocional EFT, análisis transaccional y Programación Neurolingüística.

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