Bienestar, aceptación y agradecimiento.

Bienestar, aceptación y agradecimiento.

¿Qué aspectos nos pueden llevar al bienestar psicológico?

Pregunta clave al inicio de la terapia.

La aceptación y el agradecimiento como punto de partida en el proceso de la terapia.

Lo primero es contemplar lo que está sucediendo, desde un centro vacío. Desde la perspectiva del observador. Donde nos damos cuenta que no somos ese pensamiento que nos viene, sino al que le sucede ese pensamiento. No somos esa emoción, sino al que le sucede. Rompemos la identificación con los pensamientos, con la situación y nos colocamos en la situación presente del aquí y del ahora, despertando la presencia, el testigo, el que observa. Aspectos familiares en aquellos que meditan o practican mindfulness.

Desde esta perspectiva más adulta las emociones nos dan información, sentimos  el cuerpo y la mente se coloca como herramienta a nuestro servicio. Mente-emoción-cuerpo en conexión y ajuste a lo que sucede en el momento más importante: el ahora.

Cada vez que podemos ejercer esta visión, maduramos. Comienzan a despertarse cualidades como la confianza, la compasión, la calma, la claridad, la conexión y la curiosidad.

 

El segundo paso es poder agradecer a todo tal y como es. Sobre todo a lo difícil. Agradecer a lo “bueno”, a lo “fácil” apenas nos cuesta, lo agradecemos y tomamos la fuerza que nos viene.

Agradecer a lo “difícil” es lo que nos transforma. Lo difícil es sólo un espejo de aspectos internos nuestros que rechazamos. Esto lo trabajamos con más profundidad en la terapia. Vemos en el otro lo que rechazamos de nosotros. Es lo que llamamos proyecciones en gestalt. Aquello negado y olvidado en nuestro inconsciente, que a veces no nos permitimos y lo criticamos por nuestra moral y creencias. Aceptar es reconocer que todo pertenece, hasta lo difícil y le damos su espacio. Lo reconocemos.

Y se aprecia que cuanto más rechazamos esa situación más intensa se hace, más fuerte se hace. Aceptar significa integrar. Querer cambiar la situación sin antes aceptarla y agradecerla, no resulta, no nos abre al bienestar. Negar, rechazar o excluir la realidad no cambia la realidad.

Si estamos en el agradecimiento la vida empieza a fluir de otra manera.

Cada vez que aceptamos la realidad tal y como es, conectamos con fuerza de la vida. Contemplamos la vida desde una perspectiva que permite transformar lo que hay.

El tercer punto es tomar a los padres a pesar de los problemas emocionales derivados de nuestra experiencia con ellos. Esto es lo más difícil por el sufrimiento y el dolor que esconde. Cuando se presenta en terapia es precioso ver como se superan estos problemas o trastornos, y al mismo tiempo se comienza a cambiar nuestra visión y nuestra relación con los padres.

La raíz de los problemas y conflictos emocionales en gran medida vienen de nuestras relaciones parentales. De las vivencias de nuestros primeros años. Esto se trabaja en la terapia a medida que se van tomado conciencia de los mecanismos que tenemos en nuestra personalidad. Poner conciencia, punto clave.

En cuanto al agradecimiento en este sentido, conlleva cambiar de perspectiva   y situarse en un nivel superior de abstracción. Dejo de situarme a nivel emocional, me muevo hacia una perspectiva existencial, filosófica y entonces miro a mis padres desde un punto de vista humano, existencial, ¿qué es lo que los define como padres?. La respuesta es simple; que me han tenido y todo lo demás lo pudo hacer otra persona. Si estamos aquí es porque tuvieron éxito al tenerme y todo los demás es secundario. A un nivel superior, del universo, de existencia, de la vida, tuvieron éxito. Crearon una vida que soy yo. A situarme así entonces puedo agradecer y lo demás me lo busco yo. Me responsabilizo de ir solucionando. Desmitifico la imagen de cómo debería ser un “buen” padre. Esto hace que se permitan resolver los conflictos emocionales. Los reproches nos atan a los problemas sin llegar a la solución. Nos conservan en el lugar de victima y desde ahí es difícil cambiar. Se convierten en una manera de vivir. Echamos la culpa a los demás de lo que nos sucede a nosotros.

Cada “debería mi padre o mi madre haber hecho” es una exigencia desde un estado infantil herido que no resuelve, sólo exige y esa exigencia se transfiere a la vida actual hacia los compañeros de trabajo, hacia las parejas, amigos…un malestar no resuelto que anda de un sitio a otro buscando resolver inútilmente desde una visión exigente que se ha quedado con la edad infantil donde se creó.

Poder llegar a agradecer a la madre la vida que nos dio, es agradecer a la vida tal y como es actualmente. Es un reflejo. Así trato a mi madre, así trato a mi vida.

Agradecer al padre es agradecer la fuerza y la realización independientemente si hemos tenido un padre débil o fuerte.

El camino hasta llegar aquí, hasta este punto, requiere fortaleza y una actitud responsable y activa.  El camino de la integración de la psicoterapia.

About the Author:

Psicóloga terapeuta. Psicoterapia y Mindfulness. Constelaciones familiares, eneagrama, gestalt, ineterconductismo y terapias de liberación emocional EFT, análisis transaccional y Programación Neurolingüística.

One Comment

  1. David 08/06/2015 at 9:44 pm - Reply

    😍

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