El pensamiento y las expectativas.

 

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La idea que tengo de otra persona o de mi mismo condiciona mi actitud, esta actitud basada en creencias que yo tengo, condiciona mi comportamiento que afecta a mi forma de expresarme, a mis gestos.
Si yo creo de mi mismo que soy una persona desvalida, mi actitud interna hará que mi cuerpo lo refleje, mis hombros se inclinarán hacia delante, mi mirada se proyectará al suelo…provocaré en el resto de las personas ciertas respuestas que mantendrán esa creencia de que soy desvalido.
¿Qué pasará si cambiamos las creencias?
Y por supuesto, hablamos de creencias de “soy” y no de “estoy”.

El poder de lo que esperamos de otra persona y de nosotros mismos es tan grande que por si mismo puede condicionar su y nuestro comportamiento. A este hecho lo denominamos profecía que se autorreliaza: lo que creemos que uno es capaz de hacer, a veces, resulta decisivo para su evolución.

El hombre es lo que piensa.
No es necesario comunicar con palabras la actitud interior.

About the Author:

Psicóloga terapeuta. Psicoterapia y Mindfulness. Constelaciones familiares, eneagrama, gestalt, ineterconductismo y terapias de liberación emocional EFT, análisis transaccional y Programación Neurolingüística.

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